conquistador y araucana da a entender que eran ya
numerosos. En las actas del Cabildo
de Santiago, de fecha 13 de octubre de 1549, ocho años
solamente después de la
fundación de esa ciudad, los cabildantes tomaron algunas
medidas para que los vecinos
no eludieran el cumplimiento de una ordenanza sobre
cierta contribución de guerra
dictada poco antes. Dice el acta:
«Y algunas personas, con cautela y porque se
disminuyan los diezmos de la iglesia y las rentas reales
vengan a menos, teniendo diez yeguas, o nueve que pueda
decimar una crianza, ponen en cabeza de sus hijos
mestizos
algunas yeguas, con color de pagar con cada crianza cinco
pesos; y de esto viene gran perjuicio a la real
hacienda».
La ordenanza aludida mandaba a los vecinos pagar una
yegua de cada diez, y cinco
pesos a los que poseyeran nueve o menos. Como las yeguas
valían mucho más de esa
suma, el que tenía diez, v. g., ponía a nombre de
su hijo mestizo las necesarias para
esquivar la entrega de un animal, dando en cambio cinco
pesos de contribución. El
Cabildo resolvió:
«Que mandaban e mandaron, que no teniendo las tales
personas que han de decimar, sus hijos casados e velados,
no
dejen de pagar todo el diezmo que debieran de las dichas
yeguas por entero, conforme a la ordenanza que sobre esto
está hecha, no obstante que tengan hechas cualesquier
donaciones».
Esos mestizos podían tener hasta siete años de edad, y no
serían en escaso número
cuando sus padres podían causar a la real hacienda «gran
perjuicio» donándoles algunas yeguas.
Por el contrario, los desertores de los Tercios
españoles o los individuos que se internaban en el territorio indígena
conservaban la vida sin excepción (Relación... Alonso de Figueroa,BNS, MM,
1673:1v.), (González de Nájera 1971 :54).
«Un indio se mostró agradecido que no haviéndose
hallado en el cruel estrago, vino a/día siguientepreguntandopor un niñoi una
niña, htjos desa encomendero que lo era eí Coronel Francisco de/Campo, rescató
los muchachos cogiéndolos en las ancas de su cavallo los sacó a parage seguro y
volvió a matar a los españoles» (Relación para el Virrey del Perú. AN,ACO,
vol.18,1685, f. 138r).
La reiterada mención de la numerosa cantidad de
cautivas que había en la Araucanía (sin que llegara a haber nunca una relación
completa de los prisioneros de ambos sexos) debió de adquirir entre los colonos
españoles ciertas proporciones exageradas; ésta es una cuestión que hay que
examinar cuidadosamente. Núñez de Pineda (1984:140) y Fray Juan Falcón
(1988:313) concuerdan en lo que se refiere a la dispersión de los prisioneros
entre las diferentes provincias rebeldes y la dificultad de saber su número a
ciencia cierta
…y más teniendo en su poder mas de quinientas
mujeres españolas nobles en tan miserable cautiverio, abusando de ellas con tan
grande infamia y afrenta nuestra» (Memorial de Fray Pedro de Sosa, BNM,16 1
6:f. 1 95r).
«A demas Señor Que cuando no hubiera otra causa
alguna mas que la que con tanto deshonornos llama a e/rescate de tantas
Españolas cautivas yen poder de unos enemigos tan viles y bárbaros » (Informe
sobre el P.Luis de Valdivia por el oidor Cristobal de la Cerda, DCG, 1621:312).
En la destrucción de Valdivia (1599) se capturaron
422 mujeres y niños, mientras que en 1620, Juan Cortés Monroy estimaba que unas
600 mujeres permanecerían aún en los asentamientos indígenas (Guarda 1971:43)
Fray Juan Falcón comentaba que:
«tiene por visto que hay doscientos españoles y
trescientos cincuenta mujeres españolas, poco más o menos, según la cuenta que
hacían los indios enemigos que había en cada una de las dichas provincias»
(Falcón 1988: 315).
«Elaño dc 1606 Navalbari, grande y capital enemigo
por entre todos los fuertes de nuestros españoles pasó a vado a Bio Bio con 600
indios y se llevó las armas, cavallos y sillas y todos los yanaconas y chusma
de servicio» (1887:10). Luis Tribaldos
de Toledo
«y degollaron al cacique Queinchunere al cacique
Terquepillan con cincuenta y cuatro indios y más de cuarenta mujeres y niños
sin doscientas almas que llevaron cautivas que se pasaron de la otra banda de
AIlipen» (Relación de... Alonso de Figueroa,BNS,MM,1673:f. 6v).
“y si hablaban había de ser en la lengua de los
dichos indios y no con la española de ninguna manera, porque tienen tan
aborrecido el nombre español que cosa que les parezca no querían ver y así [los
cautivos] casi tienen olvidada la lengua española » (Falcón 1988:317). Esta
imposición tuvo tanta eficacia que se dio el caso del matrimonio de dos
cautivos de noble ascendencia (Pedro de Soto y Ana de Santander) quienes
tuvieron muchos hijos blancos en el cautiverio que no sabían hablar español
(Rosales 1877, III: 175).
Desertor Gaspar Alvarez que además der
ser sombrerero sabía leer y escribir, por lo que era utilizado por los mapuche
para la concertación de los tratados de paz (Rosales 1877, 111:176); o
Francisco Almendros, cuyo oficio de herrero era muy apreciado para reparar las
armas y otros objetos de metal con toque se estaban dotando los indígenas; el
aprendizaje de este oficio provocó la aparición de la famosa platería mapuche y
les obligó a depender del comercio con los españoles para obtenerlas monedas de
plata. Los mapuche también favorecieron a los cautivos o desertores que subían
tocar algún instrumento musical como la corneta, porque «era un gran honor para
un cacique llegar a una reunión con uno de estos individuos que producía
sonidos semejantes a una marcha» (Guevara 1913:232).
«los indios más quieren cualquiera mujer por común y
vil que sea cuanto más del mucho precio en que estiman las Españolas que todo
cuanto oro ni otros haberes tiene el mundo» (Informe sobre el Padre Luis de
Valdivia por el Dr. Cristobal de la Cerda, DCG. 1621:312)
“La situación de permanente actividad bélica de los mapuche
desde los primeros tiempos de la conquista hasta mediados del siglo XVII, dio
lugar a la aparación y configuración social del cona. El guerrero mapuche, en
aquellos años de conflicto generalizado debía de dedicar más tiempo al
entrenamiento bélico; si a ello le unimos la introducción en su economía del
caballo, ganados y cultivos totalmente diferentes podremos comprender que hubo
necesidad de completar las carencias o necesidades de mano de obra en las
recolecciones comunales de las cosechas. El proceso de aparición del cona, como
figura claramente definida de lasociedad mapuche, coincide con los grandes
períodos de levantamientos indígenas que giran en torno a los años 1598 y 1655,
época donde se registran el mayor número de captura de prisioneros hispanocriollos
e indígenas.”
“…la admiración del padre Rosales por el caso de Don
Antonio Chicaguala “mestizo de gallardo talle y linda disposición, hijo de un
gran cacique de Maquegua que tuvo por mujer a Doña AIdonsa de Aguileray Castro,
una señora cautiva muy principal” (1982:331).”
La introducción de cultivos y ganado europeo supuso
el aporte de nuevas fuentes alimenticias a la dieta mapuche y en este sentido,
volvieron a ser las mujeres cautivas las protagonistas de estos leves cambios.
Pineda y Bascuñán, cautivado en el primer tercio del siglo XVII, dice que
durante su estancia con los mapuche recibió «viandas de las que acostumbramos en
nuestros convites, porque había muchas españolas antiguas de las ciudades
asoladas, y entre ellas había algunas esmeradas cocineras» (1984:132): otros
testimonios hacen referencia a los cambios que se operaron en la vivienda como
en el caso de los mapuche de la Imperial, Villarrica y Osorno «tienen cusas de
madera, usan de pan y regalos que las mugeres españolas (lastimosa relación)
los han ido haciendo más tratables, introduciéndolos en más policía»
(Informe de Francisco Laso de la Vega,DCG, 1634:368)
«Hace reconocido con grandes experiencias que todos
estos españoles o mestizos cautivos, criados o nacidos entre los indios, aman
tatúo sus vicios, costumbres y libertad, que son perjudiciales entre nosotros..,
y así fuera conveniente echar de la
frontera a todos los que nacieron, se criaron o estuvieron muchos años cautivos,
en especial sí son hombres ruines, como lo son casi todos, menos los hombres
principales, como no tengan nada de indio.» (Quiroga 1979:229). Maestre de Campo Gerónimo de Quiroga
La mayor parte de los hombres que fueron liberados
araíz de las paces concertadas por el Marques de Baides en 1641, optaron
porintegrarse en los nuevos puestos que sc crearon en el ejército fronterizo
como lenguas (intérpretes) o capitanes de amigos, por su exacto conocimiento
del idioma y el territorio mapuche (Inostroza 1990:117)
«los desdichados españoles cautivos que aunque
tienen ya libertad para salir del cautiverio, o ya por la vergüenza de parecer
entre los suyos, olvidados de la policía, y nativa lengua, o lo que es más
cierto por estar ya tan enviciados en las costumbres de los indios, que lo
menos que tienen aprendido delIos es la poligamia» (Relación verdadera de las
paces del Marquésde Baides... BNM:f 802r).
«. . iban los indios a traer a algunas cautivas, las
cuales aunque se habían concluido los conciertos de sus rescates no querían
venir delante de los nuestros por verse preñadas, escogiendo por mejor partido
el quedarse condenadas a perpetua esclavitud antes de padecer tal vergúenza
ante los ojos de sus maridos y de todo el campo. Las que se resolvía,, a volver
al lado de los suyos traían los rostros tapados...» (González de Nájera
1971:68).
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