jueves, 23 de agosto de 2012

UN NACIMIENTO NECESARIO


Chile es un universo amplio, dentro de si se vertió realidades diferentes pero que con el paso del tiempo se verían encontradas de una forma u otra. De este contacto, que algunas veces como es caso del español con el indígena, conto con un choque, de naturaleza primordialmente violenta aun que también hubo espacio para las relaciones pacificas. Tanto la violencia y la paz fueron fructíferas, aun que tengamos presentes las crueldades con las cuales el ser humano suele tratar a los grupos sometidos, de esto lo menos productivo, lo mas infértil, es hacer un caldo de cultivo de tristes odios, de revanchismos desfasados, que a lo menos, nos harán incapaces de desarrollarnos en conjunto, si es que no nos lleva al fratricidio y al aniquilamiento. Por cruel que sea la naturaleza de nuestra historia, no podemos odiarla ¿Cómo podríamos odiar a la madre que nos dio a luz? Para hacer nacer de Chile un noble futuro solo nos queda integrar todos los grupos históricamente chilenos en la gran unidad de un Estado-Nacion. Y  como nucleo de esta unión lo que podríamos llamar hispano mapuche o con mas propiedad, y para dejar conceptualmente espacio para aportes no solo españoles si no  tambien para  aquellos históricamente  incorporados, huinca-mapuche. Huinca es una palabra del mapudungun sin una etimología clara, aun que se hutiliza genéricamente para referirse al español al “chileno” (chileno como extensión criolla del español), al hombre blanco. Una de sus posibles raices viene de “inca”, “ingka”, el imperio incaico que llego con intenciones de conquistar estas tierras pero que se vio frenado por su encuentro con los belicosos mapuches  a la altura del rio Maule.      

El mapuche tiene motivos para sentirse “no chileno”  y es que el chileno adolece el mal de la negación. Hasta ahora el Estado chileno no le deparaba a su cultura mas que la asimilación y el desprecio, aun cuando en la mayoría de los chilenos las señales de esta raza se hace evidente. El orgullo debe marchar por el lado hispano, anatema para el chileno, ese rotoso mestizo. Hasta ahora al roto se le ha negado tener historia. Al chileno le es difícil entenderse como mestizo, medio “indio” medio “huinca”. Le es difícil entenderse como un ser nuevo, hijo de una unión de una fusión, somos, como toda nación, una amalgama  única que no debe  sus progenitores mas respeto que el que se tiene a si mismo.


Deberiamos primero en subrayar que el chileno no puede ser englobado con el resto de las realidades hispanoamericanas, aun que ciertamente tiene similitudes.  Esto significa ser “criollo” lo que nos hace ser herederos, por sangre y cultura del español desentendiéndonos o minimizando lo araucano en nosotros. Craso error 

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