Chile es un
universo amplio, dentro de si se vertió realidades diferentes pero que con el
paso del tiempo se verían encontradas de una forma u otra. De este contacto,
que algunas veces como es caso del español con el indígena, conto con un
choque, de naturaleza primordialmente violenta aun que también hubo espacio
para las relaciones pacificas. Tanto la violencia y la paz fueron fructíferas,
aun que tengamos presentes las crueldades con las cuales el ser humano suele
tratar a los grupos sometidos, de esto lo menos productivo, lo mas infértil, es
hacer un caldo de cultivo de tristes odios, de revanchismos desfasados, que a
lo menos, nos harán incapaces de desarrollarnos en conjunto, si es que no nos
lleva al fratricidio y al aniquilamiento. Por cruel que sea la naturaleza de
nuestra historia, no podemos odiarla ¿Cómo podríamos odiar a la madre que nos
dio a luz? Para hacer nacer de Chile un noble futuro solo nos queda integrar
todos los grupos históricamente chilenos en la gran unidad de un Estado-Nacion.
Y como nucleo de esta unión lo que
podríamos llamar hispano mapuche o con mas propiedad, y para dejar
conceptualmente espacio para aportes no solo españoles si no tambien para
aquellos históricamente
incorporados, huinca-mapuche. Huinca es una palabra del mapudungun sin
una etimología clara, aun que se hutiliza genéricamente para referirse al
español al “chileno” (chileno como extensión criolla del español), al hombre
blanco. Una de sus posibles raices viene de “inca”, “ingka”, el imperio incaico
que llego con intenciones de conquistar estas tierras pero que se vio frenado
por su encuentro con los belicosos mapuches a la altura del rio Maule.
El mapuche
tiene motivos para sentirse “no chileno”
y es que el chileno adolece el mal de la negación. Hasta ahora el Estado
chileno no le deparaba a su cultura mas que la asimilación y el desprecio, aun cuando en la mayoría
de los chilenos las señales de esta raza se hace evidente. El orgullo debe marchar
por el lado hispano, anatema para el chileno, ese rotoso mestizo. Hasta ahora
al roto se le ha negado tener historia. Al chileno le es difícil entenderse
como mestizo, medio “indio” medio “huinca”. Le es difícil entenderse como un
ser nuevo, hijo de una unión de una fusión, somos, como toda nación, una
amalgama única que no debe sus progenitores mas respeto que el que se
tiene a si mismo.
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