jueves, 23 de agosto de 2012

1683


Deberíamos saberlo, es cuestión por lo de mas obvia, somos mestizos. Al decir “somos” me refiero a  la Nación chilena  y al decir que es “obvia” es que no se trata que se tenga  que escarbar en nuestros arboles genealógico o que haya que reflexionar sobre el asunto, cuando abrimos los ojos el mestizo esta ahí, en el rostro de nuestro vecino,  del hermano, de la esposa, en nuestros hijos, en el espejo que nos refleja diariamente.

Durante el en gobierno de José de Garro,  en 1683  se realizo un parlamento (instancia en que se reunían las principales cabecillas mapuches  y las autoridades hispano-criollas para plantear problemas y posibles soluciones que después deberían ser sancionadas por la Corona) donde surgió  un proyecto  singular e inaudito, tanto para eso años como en el presente. Se trataba de amalgamar las razas por medio del matrimonio, casar españoles y mujeres araucanas para así dar una sola raza para la tierra de Chile. Y así, o al menos de esa forma debe haberlo pensado su ideólogo, acabar con la guerra de Arauco. Mas alla de que se trate de una idea disparatada, que nos recuerda, por cierto,  los planes de Alejandro Magno de unificar  los pueblo de la misma manera, el hecho es que para haberla propuesto debe haber comenzado con una determinada realidad que daba pie  a esa posibilidad, no se trata pues de una fantasía surgida de una mente alienada de las reales posibilidades.  Era dar un impulso consciente a un proceso que se había hecho natural, mas faltaba, pues, normarlo, ya que los amancebamiento y concubinaje, mas los ultrajes  perpetrados por la soldadesca fronteriza, daban por sabido una cosa: El español convive, pacifica  o violenta, con la mujer mapuche y esto daba al reino una población absolutamente nueva. La cantidad de mestizos, sean niños jóvenes o bien ya hombre  que estaban al servicio del Rey o bien protegiendo la forma de vida mapuche, ya que la misma cantidad, o bien relativamente similar, de mestizos conformaban la sociedad mapuche, están dando al reino su propia raza. La finalidad, pues del proyecto que surgió de ese parlamento realizado cerca de la ciudad de la Imperial fue simplemente, como anteriormente se dijo, normarla y fomentarla, para no dejar mestizo sin ley, sin Rey y sin fe Cristiana, tres conceptos que para la época iban de la mano.            
Debemos recordarle a los hispanistas que son los araucanos y no los españoles, que dejaron en toda america una mismo patrón cultural, el que nos define .También  conviene emplazar a los  (latino)americanistas que no pueden hacer uso justo del mapuche al momento de homologarnos como un todo con el resto de los países mestizos, ya que como etnia, el pueblo mapuche, como el chileno, tiene su propia historia y características que le son exclusiva, tienen como tenemos, por que básicamente somos uno y su libertad se vera  el día que seamos libres de las dependencia culturales y de modelos ideologicos, libres de las mascaras que nos separan o buscan fundirnos, de forma amorfa, con externalidades. Tenemos pues  el derecho de ser independientes de los otros pueblos americanos, nadie tiene el derecho de afiliarnos a un artificio, a una amalgama de ideologías externas y hechos reales distorsionados. La globalización lo primero en perderse es noscion de espacio, comprime y desencadena las pluralidades del mundo, elementos culturales desencadenados de sus orígenes, simplificados   para ser consumidos, recreados 

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