Deberíamos saberlo, es cuestión por lo de mas obvia,
somos mestizos. Al decir “somos” me refiero a la Nación chilena y al decir que es “obvia” es que no se trata
que se tenga que escarbar en nuestros arboles
genealógico o que haya que reflexionar sobre el asunto, cuando abrimos los ojos
el mestizo esta ahí, en el rostro de nuestro vecino, del hermano, de la esposa, en nuestros hijos,
en el espejo que nos refleja diariamente.
Durante el en gobierno de José de Garro, en 1683
se realizo un parlamento (instancia en que se reunían las principales
cabecillas mapuches y las autoridades
hispano-criollas para plantear problemas y posibles soluciones que después
deberían ser sancionadas por la Corona) donde surgió un proyecto
singular e inaudito, tanto para eso años como en el presente. Se trataba
de amalgamar las razas por medio del matrimonio, casar españoles y mujeres
araucanas para así dar una sola raza para la tierra de Chile. Y así, o al menos
de esa forma debe haberlo pensado su ideólogo, acabar con la guerra de Arauco.
Mas alla de que se trate de una idea disparatada, que nos recuerda, por
cierto, los planes de Alejandro Magno de
unificar los pueblo de la misma manera,
el hecho es que para haberla propuesto debe haber comenzado con una determinada
realidad que daba pie a esa posibilidad,
no se trata pues de una fantasía surgida de una mente alienada de las reales
posibilidades. Era dar un impulso consciente
a un proceso que se había hecho natural, mas faltaba, pues, normarlo, ya que
los amancebamiento y concubinaje, mas los ultrajes perpetrados por la soldadesca fronteriza,
daban por sabido una cosa: El español convive, pacifica o violenta, con la mujer mapuche y esto daba
al reino una población absolutamente nueva. La cantidad de mestizos, sean niños
jóvenes o bien ya hombre que estaban al
servicio del Rey o bien protegiendo la forma de vida mapuche, ya que la misma
cantidad, o bien relativamente similar, de mestizos conformaban la sociedad
mapuche, están dando al reino su propia raza. La finalidad, pues del proyecto
que surgió de ese parlamento realizado cerca de la ciudad de la Imperial fue
simplemente, como anteriormente se dijo, normarla y fomentarla, para no dejar
mestizo sin ley, sin Rey y sin fe Cristiana, tres conceptos que para la época
iban de la mano.
Debemos recordarle a los hispanistas que son los
araucanos y no los españoles, que dejaron en toda america una mismo patrón
cultural, el que nos define .También conviene
emplazar a los (latino)americanistas que
no pueden hacer uso justo del mapuche al momento de homologarnos como un todo
con el resto de los países mestizos, ya que como etnia, el pueblo mapuche, como
el chileno, tiene su propia historia y características que le son exclusiva,
tienen como tenemos, por que básicamente somos uno y su libertad se vera el día que seamos libres de las dependencia
culturales y de modelos ideologicos, libres de las mascaras que nos separan o
buscan fundirnos, de forma amorfa, con externalidades. Tenemos pues el derecho de ser independientes de los otros
pueblos americanos, nadie tiene el derecho de afiliarnos a un artificio, a una
amalgama de ideologías externas y hechos reales distorsionados. La
globalización lo primero en perderse es noscion de espacio, comprime y
desencadena las pluralidades del mundo, elementos culturales desencadenados de
sus orígenes, simplificados para ser
consumidos, recreados
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